Intelectualismo

El intelectualismo es el punto de vista que considera que el intelecto es superior a la voluntad, y que el intelecto es el factor básico, tanto en el universo como en la conducta humana.
Se suele contraponer al voluntarismo, que considera que la voluntad es superior al intelecto y a la emoción.) El intelectualismo también es similar en muchos aspectos al racionalismo, que considera la razón como la principal fuente de conocimiento o justificación.
En el uso común no específico, "intelectualismo" se utiliza a menudo para describir una actitud de devoción o alta consideración por las actividades intelectuales (a veces con la connotación de consideración excesiva, o de ausencia de emoción o frialdad emocional).
Intelectualismo metafísico
En Metafísica, el voluntarismo es la teoría, desarrollada principalmente en la época medieval, que considera que la facultad del intelecto tiene prioridad, o superioridad, sobre la facultad de la voluntad, o que da primacía a la razón de Dios. Según el intelectualismo, la voluntad misma está determinada por el intelecto, y las elecciones de la voluntad resultan de las que el intelecto reconoce como buenas. Los intelectualistas creen que la teología debe ser una ciencia esencialmente especulativa, más que práctica, y que el cielo es un estado de contemplación dichosa (similar a la opinión de Aristóteles).
Entre los intelectuales medievales más importantes están Averroes, Santo Tomás de Aquino y el teólogo alemán Meister Eckhart (c. 1260 - 1328).
En la época moderna, Spinoza defendió el intelectualismo en la medida en que creía que el deseo es un indicio de imperfección, y las pasiones son una fuente de esclavitud humana. Cuando todas las cosas son vistas puramente en relaciones intelectuales y racionales, entonces el deseo se aquieta y la mente se libera de las pasiones, y experimentamos el amor intelectual a Dios, que es la felicidad ideal.
Intelectualismo ético
El Intelectualismo Ético (o Intelectualismo Socrático) es el punto de vista ético de que la gente hará lo que es correcto o mejor tan pronto como entienda verdaderamente lo que es correcto o mejor. Se basa en la opinión de Sócrates de que la virtud es una cuestión puramente intelectual, también una doctrina clave de la escuela filosófica estoica.